SAS uruguaya vs SAS argentina: diferencias para quien ya conoce la figura
Introducción: La SAS en ambas orillas del Río de la Plata
Si ya conocés la Sociedad por Acciones Simplificada argentina y estás evaluando expandir operaciones o crear empresa en Uruguay, es importante que entiendas que, aunque el nombre y el espíritu sean similares, las diferencias son más profundas de lo que parecen. Ambas estructuras nacieron para flexibilizar el acceso a formas societarias modernas, reducir costos y simplificar trámites, pero el marco normativo, los requisitos de capital, la tributación y los costos de mantenimiento son distintos. Este artículo está pensado para quien ya conoce la SAS argentina y necesita comprender rápidamente qué cambia en Uruguay: desde la constitución hasta el funcionamiento diario, pasando por impuestos, accionistas y obligaciones formales. Aquí no vas a encontrar una introducción genérica: vamos directo a las diferencias prácticas que afectan tu decisión de estructurar o invertir en Uruguay.
Marco normativo y origen de cada figura
La SAS argentina fue creada en 2017 mediante la Ley 27.349, con el objetivo de simplificar la constitución de sociedades para emprendedores, reducir costos notariales y agilizar trámites registrales. Se inspiró en modelos de otros países de la región y del mundo anglosajón. En Uruguay, la SAS fue introducida en 2019 por la Ley 19.820, también con el propósito de ofrecer una alternativa moderna, ágil y menos costosa que la sociedad anónima tradicional.
Sin embargo, mientras que en Argentina la SAS reemplazó en buena medida a la S.R.L. como opción preferida para pequeñas y medianas empresas, en Uruguay convive con un ecosistema diverso de tipos de empresas en Uruguay que incluyen la SRL, la sociedad anónima y la empresa unipersonal. La elección de qué estructura legal conviene elegir depende del tamaño del proyecto, el tipo de inversores, la jurisdicción fiscal y los planes de crecimiento.
En Uruguay, la Ley 19.820 también modificó aspectos de la Ley 16.060 —que regula las sociedades comerciales en general— para integrar la SAS al régimen societario existente. Esto implica que, aunque la SAS uruguaya es flexible, sigue sujeta a ciertos principios generales del derecho societario uruguayo, como la inscripción ante la Auditoría Interna de la Nación (AIN), la obligación de llevar libros sociales y el cumplimiento de normas fiscales y laborales.
Constitución, capital social y accionistas
Proceso de constitución
En Argentina, la constitución de una SAS puede realizarse 100% online, mediante el sitio web de la Inspección General de Justicia (IGJ) o registros provinciales, con firma digital y sin necesidad de escritura pública. Este proceso puede completarse en pocos días y no requiere intervención de escribano público en todos los casos.
En Uruguay, la constitución de una SAS también se realiza de forma ágil, pero requiere la intervención de un escribano para empresas en Uruguay, aunque el trámite puede ser completamente remoto. La firma opera bajo el régimen de «empresa en el día», lo que permite que una SAS quede inscripta ante la AIN y operativa en 24 a 48 horas hábiles. También existe la opción de venta de SAS preconstituída, que permite comprar una sociedad ya inscripta y operativa, adaptarla al proyecto y comenzar a operar de inmediato.
Capital mínimo y aportes
Una diferencia clave está en el capital social. En Argentina, la SAS no exige capital mínimo: los socios pueden constituir la sociedad con el aporte que deseen, incluso simbólico. Esto facilita enormemente el acceso a emprendedores con recursos limitados.
En Uruguay, la SAS tampoco exige un capital mínimo legal, pero en la práctica debe existir un capital razonable y proporcional al giro de la empresa. Además, el capital social debe estar totalmente integrado al momento de la constitución, sin posibilidad de suscribir acciones e integrarlas después. Esto implica que el monto acordado debe estar disponible y declarado desde el día uno.
Cantidad y nacionalidad de accionistas
Tanto en Argentina como en Uruguay, la SAS puede constituirse con un solo accionista, lo que la hace ideal para emprendedores individuales o abrir empresa en Uruguay siendo extranjero sin necesidad de socios locales. No hay restricciones de nacionalidad ni de residencia para los accionistas en ninguno de los dos países.
Sin embargo, en Uruguay es común que, si el accionista o administrador es extranjero no residente, se solicite un apoderado local para facilitar trámites ante organismos como DGI, BPS y el Banco Central del Uruguay (BCU) en el marco de la identificación del beneficiario final. Esto no es una obligación legal en todos los casos, pero sí una práctica recomendada para agilizar la operación.
Tributación y costos de mantenimiento
Régimen tributario general
En Argentina, las SAS tributan Impuesto a las Ganancias sobre utilidades (actualmente 25% para pequeñas empresas y 35% para el resto), IVA según corresponda, y pueden adherir al Régimen Simplificado (Monotributo) bajo ciertas condiciones de facturación. La carga tributaria varía mucho según la provincia, el tamaño y el sector.
En Uruguay, las SAS tributan como cualquier sociedad comercial: IRAE (Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas) a una tasa del 25% sobre la renta neta fiscal, e IVA a tasa básica del 22% o tasa mínima del 10% según la actividad. Uruguay aplica el principio de territorialidad: solo se grava la renta de fuente uruguaya. Esto es clave para empresas con operaciones internacionales o prestación de servicios al exterior, donde buena parte de los ingresos pueden quedar exentos de IRAE si se configura correctamente la estructura.
Una ventaja clave de la SAS uruguaya es que no paga ICOSA (Impuesto de Control de las Sociedades Anónimas), a diferencia de la SA tradicional. Esto reduce significativamente el costo anual de mantenimiento, especialmente en estructuras de inversión o holding. Las SA, en cambio, sí pagan ICOSA, con mínimos anuales que pueden alcanzar cifras de varias unidades indexadas (UI) según el patrimonio.
Costos de mantenimiento y obligaciones formales
En Argentina, la SAS tiene obligaciones formales simplificadas: debe llevar libros contables digitales, cumplir con balances anuales y, en algunos casos, presentar información ante el registro. Los costos de mantenimiento son moderados y dependen del contador y del cumplimiento fiscal.
En Uruguay, la SAS debe llevar libros sociales (actas, registro de accionistas), presentar balance anual ante la AIN, y cumplir con obligaciones ante DGI (declaraciones juradas de IRAE e IVA) y BPS (cargas sociales si tiene empleados). Los costos anuales de mantenimiento incluyen honorarios contables, honorarios del administrador si corresponde, y eventuales tasas o servicios profesionales. Para más detalle sobre costos operativos, podés consultar sobre cuánto cuesta mantener una empresa en Uruguay.
Administración, gobierno y transferencia de acciones
Administración y representación legal
En Argentina, la SAS puede ser administrada por uno o varios administradores, personas físicas o jurídicas, sin requisito de ciudadanía ni residencia. La representación legal es flexible y puede definirse en el estatuto.
En Uruguay, la SAS debe tener al menos un administrador (que puede ser el accionista único), sin requisito de nacionalidad ni residencia. Sin embargo, como mencionamos, es común designar un apoderado local para trámites prácticos. La figura del directorio, característica de la SA, no aplica en la SAS: la administración es más simple y directa.
Transferencia de acciones
En ambos países, las acciones de la SAS son libremente transferibles salvo restricciones estatutarias. En Argentina, la transferencia se realiza mediante instrumento privado y puede ser digital. En Uruguay, la transferencia también se documenta mediante acto privado, pero debe inscribirse en el libro de registro de accionistas de la sociedad. Si la SAS está inscripta ante el BCU como sujeto obligado para identificación de beneficiario final, la transferencia debe actualizarse también en dicho registro.
Esta flexibilidad en la transferencia hace que tanto en Argentina como en Uruguay, la SAS sea una herramienta útil para estructuras con rotación de inversores, joint ventures temporales o proyectos con ciclo definido. Para casos específicos de inversión o redomiciliación de sociedades en Uruguay, la SAS ofrece ventajas logísticas y fiscales.
Preguntas frecuentes
¿Puedo constituir una SAS uruguaya siendo residente argentino sin viajar a Uruguay?
Sí. El proceso de constitución puede realizarse 100% online mediante firma digital o apostillada, con intervención de escribano uruguayo. No es necesario viajar a Uruguay para constituir la SAS ni para operar la empresa, siempre que se cuente con apoderado o gestor local para trámites ante DGI, BPS y bancos.
¿La SAS uruguaya paga menos impuestos que la argentina?
No necesariamente. Uruguay aplica IRAE del 25% sobre renta neta y el principio de territorialidad, lo que puede ser ventajoso si la renta proviene del exterior. Argentina tiene una estructura más compleja según provincia, tamaño y régimen. La diferencia no está solo en las alícuotas, sino en el diseño fiscal y en la planificación de la estructura: lo que conviene depende del modelo de negocio, la residencia de los socios y los mercados objetivo.
¿Es más fácil abrir una cuenta bancaria con una SAS uruguaya que con una argentina?
En términos generales, Uruguay tiene un sistema bancario más accesible para extranjeros no residentes que Argentina. La apertura de cuenta bancaria empresarial en Uruguay es posible sin residencia, aunque requiere cumplir requisitos de debida diligencia (beneficiario final, origen de fondos, estatuto). En Argentina, los requisitos varían según el banco y han endurecido históricamente para no residentes.
Conclusión: elegir con información y acompañamiento
Si ya conocés la SAS argentina, entender la versión uruguaya es clave para decidir correctamente dónde y cómo estructurar tu empresa. Las diferencias en constitución, tributación, costos de mantenimiento y administración son significativas, y la elección correcta depende de tu modelo de negocio, tu residencia fiscal, tus socios y tus planes de expansión. Uruguay ofrece un entorno jurídico sólido, predecible y con ventajas fiscales para operaciones internacionales, pero también exige cumplimiento riguroso y estructura profesional. En sociedadesanonimas.uy acompañamos a emprendedores y empresarios —incluidos argentinos y extranjeros— en todo el proceso: desde la constitución hasta la operación diaria, con trámites 100% online y respaldo de más de 500 empresas constituidas. Si estás listo para dar el siguiente paso, agendá una consulta con nuestro equipo y trabajemos juntos en la estructura que mejor se adapte a tu proyecto.
Descargo de responsabilidad: La información contenida en este artículo tiene carácter general e informativo, y no constituye asesoramiento legal ni fiscal personalizado. Cada caso es único y requiere análisis específico según las circunstancias particulares del emprendedor, su residencia fiscal, su actividad y su estructura patrimonial. Antes de tomar decisiones sobre constitución de empresas o planificación fiscal, recomendamos consultar con profesionales especializados.
